martes, 12 de enero de 2010

terremoto



Llegué a Chincha a las 2 de la madrugada del 16 de agosto del 2007, la casa de mis padres había colapsado, no había servicio de electricidad ni de agua, era claro que lo primero que había que hacer era conseguir el agua

Temprano compré 2 bidones de agua (el mercado estaba cerrado y debí usar todos mis recursos -no me refiero a los económicos- para conseguirlos) luego de conseguir el agua en un pozo del distrito vecino, averigüe por qué no había agua, me dijeron que se debía a que las bombas no funcionaban por la falta de energía, entendí que recomponer el servicio eléctrico podría demorar mucho (así fue) y racioné su consumo a lo indispensable al mismo tiempo que trataba de obtener reservorios mayores y agenciarme de más.

Fui al Consejo Municipal para recibir de primera mano las disposiciones del sistema de defensa civil: nunca he visto tanto caos, confusión, desorden, nunca tuve más patente la ineptitud.

Luego traté de solucionar la perdida de los servicios higiénicos, ver que se comía, preocuparme por los familiares y amigos.

Una tarea más tuve ese día, en mi casa quedaba sólo una habitación inhabitable (la sala, el resto se había caído) y los movimientos se sucedían con bastante frecuencia, tenía que buscar otro lugar para mis padres. Los dejé en la casa de un amigo.

No pude evitar renegar, había previsto ese suceso, y había alertado de él mucho antes a mis padres (no por adivino por supuesto)

Mis padres sobrevivieron por un auténtico e indiscutible milagro

Hoy veo CNN y me entero de la tragedia de Haití; del palacio de gobierno y del principal hospital derrumbados, escucho a los comentaristas de CNN pedir (que vergüenza) que se tenga cuidado con las donaciones que van a hacerse y repienso lo de los fariseos.

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